Portugaleten eraila, 1975eko urtarrilaren 20an

2012-02-10

LA DEPORTIVIDAD EN LA JUSTICIA ESPAÑOLA

 
Jugar con deportividad. Ser deportivos, comportarse con corrección es lo mínimo que se suele demandar de los contrincantes de cualquier competición. Es natural que se solicite una actitud y un comportamiento deportivo cuando se juega con las mismas reglas, cuando las normas de arbitraje son aceptadas por las partes, cuando no hay ningún tipo de duda sobre la imparcialidad del árbitro. Pero es difícil, muy difícil, aceptar con deportividad un arbitraje y sus consecuencias cuando las evidencias demuestran machaconamente, una vez tras otra, que la liga en la que jugamos algunos (en la que nos obligan a jugar, por cierto) está viciada, porque no jugamos todos en igualdad de condiciones.

Se trata de una liga muy dura en la que venimos jugando desde el año 1936 y en la que, hasta hoy en día, siempre han ganado unos: los responsables de los crímenes franquistas. Siempre los mismos. Y, por ende, siempre hemos perdido otros: las víctimas del Terrorismo de Estado. Siempre los mismos. ¿Cómo es posible? Pues porque hasta el año 1978 se aplicaban las leyes del Movimiento, que emanaban de las instituciones de la época. Y, a partir del año 1978, amnistiados los responsables de los crímenes franquistas y con España como supuesto Estado Social y Democrático de Derecho, las leyes las han aplicado presuntos demócratas que dicen que con la aprobación de la Constitución ya nos hemos reconciliado, que no hay que mirar al pasado, que no seamos rencorosos. ¡Que se lo digan a las miles de personas que permanecen enterradas en las fosas a la orilla de las carreteras! ¡Que se lo digan a sus familiares! ¡Que nos lo digan a nosotros, mirándonos a los ojos! Sí, a nosotros, a los que un árbitro franquista, buen conocedor del reglamento de juego, nos sacó una tarjeta roja directa con la complicidad y amparo de sus superiores. Tarjeta roja directa, sin haber mediado ningún tipo de infracción ni provocación. De esa liga fue expulsado nuestro hermano Víctor Manuel. No hubiera tenido mayor importancia si no se hubiera tratado de la liga de la vida. ¡Y nos piden que juguemos con deportividad!

Pues bien. Durante todos estos años, la inmensa mayoría de las víctimas del franquismo hemos intentado jugar con corrección y nobleza, desterrando cualquier tipo de venganza y apelando a la justicia una y otra vez. Pero la justicia española nunca ha encontrado el momento adecuado para satisfacernos a las víctimas, sea porque la legislación no lo ha permitido, sea porque la inmensa mayoría de los jueces han realizado una interpretación de la misma siempre favorable a los victimarios. Hemos exigido y seguimos exigiendo que se sepa la verdad; exigimos justicia, reconocimiento, reparación y garantías de no repetición.

Nosotros, los familiares de Víctor, intentamos aún jugar de forma deportiva siguiendo el ejemplo de nuestros padres, a sabiendas de que, en esta partida, algunos parten con ventaja, juegan con las normas favorables a sus intereses y con las cartas marcadas. El día 10 de diciembre de 2011, aniversario de la fecha en la que falleció nuestro hermano Ignacio sin llegar a entender por qué no se podía hacer justicia, presentamos ante el Juzgado nº 4 de Barakaldo una querella contra Narciso San Juan del Rey por la comisión de un delito de asesinato y crimen de lesa humanidad ocurrido el 20 de enero de 1975.

Sí. Narciso San Juan del Rey, cabo de la guardia civil, asesinó a nuestro hermano Víctor Manuel Pérez Elexpe. Según su versión, le dio el alto cuando repartía octavillas llamando a la solidaridad con los obreros de la empresa Potasas de Navarra. Asesinato vil y cobarde que nadie discute. Si no, de qué iba a haber aceptado el gobierno español la consideración de nuestro hermano como Víctima del Franquismo.


En respuesta a nuestra querella, dice la juez -ignorando su obligación de aplicar el derecho internacional de los derechos Humanos- que "resulta altamente contradictorio imponer un castigo cuando los fines humanitarios, reparadores y socializadores, de la más alta significación, son ya incumplibles dado el tiempo transcurrido". No solamente eso, añade la juez que "respecto al crimen de lesa humanidad, el artículo 607 bis del Código Penal entró en vigor el día 1 de octubre de 2004". Refiriéndose al año 1975, continúa diciendo que "en el Código español no existía en aquel momento ninguna norma que estableciera una sanción para hechos descritos de la misma forma en que aparecen en el referido artículo 607 bis."

La juez de dicho juzgado dicta sentencia en la que "se declara extinguido por prescripción, el delito de ASESINATO Y DELITO DE LESA HUMANIDAD, perseguido en esta causa e imputado a NARCISO SAN JUAN DEL REY".

Así resuelve, en poco menos de tres folios, una querella bien argumentada y fundamentada.

¿Ha pensado esta juez, ha pensado alguna vez la justicia española en las víctimas? Si hay algo que resulta contradictorio con la democracia y con la justicia es no investigar los hechos que se describen y dejar impunes miles de asesinatos, dejar impune el asesinato de nuestro hermano. Siempre igual, antes y ahora.
No hay más que bucear en INTERNET para poder encontrar, casi de forma literal, la argumentación utilizada por la juez. En nuestra opinión, ha demostrado poco interés. O ha tenido miedo, dado el estado actual de la justicia española: el Tribunal Supremo juzga actualmente a un juez por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo, mellando en ella el mensaje emitido desde el Alto Tribunal. Según un refrán español "cuando las barbas de tu vecino veas…".

Si bien las circunstancias personales y la situación procesal del juez al que han obligado a sentarse en el banquillo de los acusados pueden ser preocupantes para muchas personas, nuestra preocupación va por otros derroteros y es mucho más honda. Están en juego tanto la calidad del sistema democrático y del estado de derecho como la memoria de las víctimas. Y no porque se condene al juez. Pero, si se le condena, ¿quién se atreverá a investigar los crímenes del franquismo -de lesa humanidad- y a dictar sentencias a favor de las víctimas del Terrorismo de Estado? ¿Qué juez se atreverá a jugar en campo contrario, con las normas amañadas y con el árbitro comprado?

Ésta es la situación de la justicia española, del estado de derecho español: a unos, a las víctimas, nos obliga a penar eternamente; a otros, a los que intentan perseguir los crímenes del franquismo, los sienta en el banquillo; y, a otros, responsables de crímenes horrendos y grandes servidores de una de las Dos Españas, les ha jaleado, les ha permitido campar a sus anchas y morir plácidamente en compañía de sus familiares y de cientos de gaiteros. ¡Sin haber respondido ante la justicia!

Si va a seguir siendo ésta la realidad que tenemos que seguir aceptando con deportividad, quizá sea mejor jugar en otro campo, aunque sea más pequeño, con normas compartidas y árbitros neutrales. Mientras llega ese momento, seguiremos penando en campo ajeno. Hasta Estrasburgo.

Mariefi, Fermin y Maria José, herman@s de Víctor Manuel Pérez Elexpe
Víctima del Franquismo.