Portugaleten eraila, 1975eko urtarrilaren 20an

2011-01-02

20 de enero de1975

Escultura de Juanjo Novella (Dársena de Sestao)


Víctor Manuel Pérez Elexpe, Bittor, nació el 4 de mayo de 1951, en Portugalete, en el barrio de Repélega, limítrofe con Sestao. Época de plena represión franquista, en la que ni en Euskadi ni en ninguna otra parte del Estado Español se toleraba ningún tipo de actividad en favor de la cultura vasca o del movimiento obrero, siendo frecuentes las redadas, detenciones y apaleamientos de muchos militantes clandestinos de los partidos y sindicatos ilegales de entonces, así como de muchos curas obreros.

Este ambiente, y el claro posicionamiento de nuestros padres a favor de las personas más necesitadas   influyeron de manera determinante en su manera de pensar y en su decisión de trabajar a favor de una sociedad mas justa hasta el día de su muerte, el 20 de enero de 1975, a la edad de 23 años..

Primero a través del grupo parroquial de Repélega; luego vinieron las reuniones en la parroquia de Santa María de Portugalete,-tiempos duros-, y, finalmente, los últimos años de su vida en Sestao, donde militó en el Partido de los Trabajadores de España.

Fueron unos años de incomprensiones, de riñas, de discusiones con los padres. El miedo a la represión, a lo que podría pasar, fueron motivo de muchas tensiones:

"Tienes que tener cuidado", "no quiero propaganda subversiva en casa", " si te pillan te van a machacar". Estas y otras parecidas solíamos oír a menudo en casa.

Eran años en los que resultaba difícil ser coherente con las ideas.

Esta coherencia fue la que llevó a nuestro hijo y hermano la mañana del día 20 de enero de 1975 a lanzar octavillas de solidaridad con los trabajadores de la empresa POTASAS de Navarra. Salió de casa muy pronto, antes de lo habitual, para ir a trabajar y con la única arma que conoció, -la lucha obrera-, trató de concienciar a la gente de la necesidad de solidarizarse con los oprimidos, en este caso los obreros de POTASAS.

A pocos metros de casa se manifestó de la manera más cruel la insolidaridad, la intransigencia, el pensamiento único, el totalitarismo del Régimen. Se encontró con un genuino representante del franquismo, el guardia civil Narciso San Juan, que le hizo frente de la única manera que sabía y podía: le segó la vida de dos tiros.

Ahí se acabo su vida, pero no se acabó todo. Un joven de 23 años murió, un proyecto ilusionante de vida se truncó. Pero eso no fue todo. En nuestra familia hemos perdido otro hijo y hermano, Nacho, el más joven de todos, que no pudo hacer frente a la pérdida de su hermano mayor, su referente. Estamos herid@s. En nuestra familia se hizo la noche el 20 de enero de 1975 y volvió a oscurecerse con la muerte de nuestro hermano menor. Oscuridad en la que muchas veces lloramos en silencio.

Pero aunque llorar nos alivia no es suficiente. Queremos justicia. Queremos recuperar a Bittor del olvido y del silencio sospechoso de un Gobierno que no acaba de asumir la responsabilidad del Estado en este y en otros asesinatos. El Estado Español, que firmó la Declaración de los Derechos Humanos, debe de reconocer que nuestro hermano fue víctima de una de las peores formas de violencia: la violencia atroz de un Estado ilegal e ilegítimo.

Asumir este reconocimiento significa que
"debe llevar al autor material ante los tribunales para que sea juzgado."
"tiene que reconocer la verdad de los hechos."
"debe tratar a Bittor con respeto y dignidad porque es su derecho, porque es nuestro derecho."

Por ello, solicitamos la implicación del Lehendakari y la del Delegado del Gobierno Español en el País Vasco, aquí presentes, y esperamos su colaboración para conseguir un pronto reconocimiento público por parte del Estado, y con las implicaciones legales a que haya lugar, de que Bittor fue víctima de un crimen de Estado.

Mientras llega ese reconocimiento, hoy y aquí, entre los suyos, Bittor va a cosechar la solidaridad que él mismo sembró.

Damos las gracias a los presentes y, en especial a los miembros de la asociación “Errepresaliatuak - Represaliados del Franquismo en Sestao”, por ayudarnos a cicatrizar las heridas por las que a veces se nos iban las ganas de vivir. Cicatriz que, aunque nunca desaparecerá, impedirá que anide en nosotros el odio y el rencor.

Eskerrik asko hemen gauden ama Begoña eta anai-arreben izenean.
Eskerrik asko gure artean ez dauden aita Fermin eta anaia Nachoren izenean.


Begoña Elexpe Arce

Mª Efi Pérez Elexpe
Fermín Pérez Elexpe
Mª José Pérez Elexpe

Madre y herman@s de Víctor Manuel Pérez Elexpe
Bittorren ama eta anai-arrebak

En Sestao, a 9 de junio de 2007





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me siento partícipe de la tristeza de la familia, tuve la suerte de compartir con Bittor política y vida social, era una persona excepcional, lider nato, de igual manera animaba una cena con su guitarra, que nos encendía, en una reunión con su don de palabra haciéndonos comprender ideas con enfoques críticos y didacticos.

Me llevaba 10 meses y con 18 años, tenía la madurez de un adulto. Compartí con él un viaje a Galicia en moto, fue un regalo, con cosas buenas y malas, si hubiera vivido, hoy le contaría a sus nietos, como nos caímos de la moto en una curva en un pueblo delante de un grupo de chicas y aunque llenos de heridas y raspones, por amor propio nos levantamos como si nada y continuamos el viaje hasta la salida del pueblo, dejamos caer la moto en una campa y nos retorcimos de dolor, fuera de miradas indiscretas, o como después de verme a mí tocando un perro, el lo intento y este le mordió en el pecho. Pro nada de eso podrá contar a los nietos que no tuvo, porque un desalmado le disparó por descubrir en sus manos el arma mas peligrosa, la palabra escrita hablando de libertad y derechos, el no hablaráde derechos y libertades a sus nietos pero, gracias a él y a su sentido de justicia y sacrificio, yo si lo podré hacer. Gracias Bittor, por tu ejemplo y tu corta compañía.
Raúl Camarero(Sestao)

mariefi perez dijo...

Hola Raúl, soy Mari Efi, la hermana de Bittor. Aunque yo no hice aquel viaje tengo recuerdos de él, de lo feliz que volvió Bittor a casa, de lo maravilloso que le pareció ir en moto, la libetad que sentía, esa experiencia con un amigo,algo irrepetible. Hay postales que recuerdan vuestro viaje y que guardamos con cosas que le pertenecieron. Y es reconfortante saber que se le recuerda por su forma de ser y de pensar. Como bien dices Bittor se fue, pero nos ha quedado su honradez, sus sueños cada vez más necesarios y su sentido de la justicia.
Muchas gracias.
Mari Efi